domingo, 23 de julio de 2017

Oración para los enfermos




Su Misa, nuestra Misa. Si tú sufres y tu sufrir es tal que te impide toda actividad, acuérdate de la Misa. 
En la Misa, hoy como entonces, Jesús no trabaja, no predica: Jesús se sacrifica por amor. 
En la vida se pueden hacer muchas cosas, decir muchas palabras; pero la voz del dolor, quizá sorda y desconocida para los demás, del dolor ofrecido por amor, es la palabra más fuerte: la que hiere al Cielo. 
Si sufres, sumerge tu dolor en el suyo: di tu misa. Y si el mundo no comprende estas cosas, no te turbes; basta con que te comprendan Jesús, María, los santos. 
Vive con ellos y deja que corra tu sangre en beneficio de la humanidad: ¡como Él! ¡La Misa! 
¡Demasiado grande para ser comprendida! 
Su Misa, nuestra Misa. 

Chiara Lubich

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