sábado, 29 de julio de 2017

Los sábados con la Virgen María. Actos de amor por mi sacerdote




Querid@s niñ@s,

Ya es sábado de nuevo. Termina el mes de julio y los días son cada vez más cortos (al menos en este lado del planeta).

Se me ha ocurrido una idea especial para esta semana como acto de amor que vamos a ofrecer a la Virgen María por nuestro sacerdote. A ver qué os parece...

¿Os acordáis que vimos hace unos meses que era muy necesario y bonito tener en casa un rincón de oración para poder rezar en familia? Vamos a detenernos a pensar que hay mucha gente mayor que vive sola en su casa, que no tiene familia o quizás la tiene pero no va a visitarles y se sienten solos. Quizás es un vecino o vecina, el abuelo de un conocido, un anciano que vive en un residencia de ancianos...Pronto las noches serán más largas y se sentirán más solos todavía. La intención es que no se olviden que Dios y la Santísima Virgen les acompañan en su soledad ¿Y cómo vamos a hacerlo? Pues lo podemos hacer de tres maneras:

1) Acudimos a visitarles cuando nos es posible. De esta manera ellos sienten el amor de Dios a través nuestro. Le prestamos a Jesús nuestras manos y nuestros pies para ir hasta ellos y cogerles la mano. Le prestamos nuestra boca para conversar con ellos, rezar juntos y regalarles una sonrisa y un beso.

2) Podemos hacerles un rincón de oración como el que hicimos para nuestra casa pero en la suya. Lo podemos hacer en el salón o, si no pueden moverse de su habitación, junto a su cama. La cuestión es que lo puedan ver desde donde se encuentren. Si no puede ser en una mesita lo podemos hacer en un estante elevado. Otra alternativa es colgar en la pared un crucifijo o un cuadro de la Virgen para que lo puedan contemplar desde la cama.


Aquí hay un ejemplo de rincón de oración en una mesita


Precioso cuadro de la Virgen María con Jesús


Crucifijo

3) También sería muy bueno animarles (si no lo han hecho) a que llamen a un sacerdote para recibir el sacramento de la Unción de enfermos o pedir ayuda a nuestros padres porque desgraciadamente puede suceder que sus familiares no piensen en ello o ellos mismos tengan dudas o no puedan hacerlo por sus propios medios.

No hay que hacer caso de las personas que puedan decirnos que haciendo esto podemos asustarles. Al contrario, cuando una persona es de edad avanzada ya sabe que pronto se irá al cielo y, precisamente en estos momentos, es más necesario que nunca ayudarles a no temer, recordarles que su destino es el cielo, que Jesús murió por nosotros y resucitó y nos espera allí y que la Virgen María es nuestra Madre y también desea llevarnos con su hijo y les ayudará mucho contemplarla abrazando a Jesús y animarles diciéndoles que también desea abrazarles a ellos. 

Y viendo una imagen tan preciosa ¿Cómo no vamos a llorar de emoción y vivir con alegría y esperanza en nuestro corazón? 

¡Ánimo niños!

Con estas sencillas propuestas llevaremos a Dios y a la Santísima Virgen María a sus vidas, no sólo con palabras, sino con obras, que es más importante. 

Los ancianos son un tesoro y nos ayudan con su sabiduría a madurar pero los niños también podéis ayudar a madurar a los adultos, no lo olvidéis.



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