sábado, 17 de junio de 2017

La escuela de los pequeños escudos. La reparación


Buenos días Pequeñ@s escudos,

Hoy sábado vamos a recordar una asignatura que ya aprendimos hace unos meses, la reparación.

Normalmente por reparación entendemos arreglar algo roto. Por ejemplo: si nuestra bicicleta se rompe la reparamos. 

En otras ocasiones reparar tiene un significado un poco distinto. No siempre se reparan objetos o cosas: relojes, juguetes, el coche... A veces el daño se le hace a las personas por ejemplo faltándoles al respeto o burlándose de ellas. Esto es muy triste y, desde luego, es un pecado que ofende a Dios

Ejemplo: Un compañero de clase me dice "te odio" y me hace llorar. Yo puedo decirle a él lo mismo pero entonces sería como él y yo soy hijo de Dios (y además pequeñ@ escudo) y no lo debo hacer. Por lo tanto, en lugar de decirle yo también "te odio"  le digo o pienso en mi interior "te perdono". Haciendo esto seré mejor persona y cumpliré el mandamiento del amor que es amar al prójimo.

Al mal se le vence con el bien. Si alguien me hace mal y yo devuelvo mal entonces el mal no sólo sigue presente sino que crece. Si me hacen mal y devuelvo a cambio bien el mal sólo está en la otra persona. Pero si la otra persona se arrepiente y pide perdón, el mal desaparecerá del todo.

Desgraciadamente hay personas que no aman a Dios o a nuestra madre, la Santísima Virgen María y les ofenden, lo cual es especialmente triste porque son todo bondad y amor y nos aman infinitamente.

Todos sus hijos podemos (además de rezar por estas personas para que se arrepientan) tratar de reparar las ofensas que reciben. En este caso la reparación significa pedir perdón y devolver amor. Se trata de compensar, de alguna manera, las ofensas que reciben.

Podemos hacer muchas cosas para reparar las ofensas que recibe nuestra Santa Madre pero hoy vamos a recitarle esta poesía:

Un pañuelo quiero ser
para tus lágrimas recoger.

Daño te quieren hacer
pero amor te voy a devolver.

Yo puedo reparar
y un sacerdote adoptar.

Para tus lágrimas convertir
en un bello sonreir.

Vamos a decirle muchas veces "Te quiero" y orar mucho por sus hijos sacerdotes para hacerle muy feliz.



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