Obra de misericordia espiritual. Ofrecimiento del dolor por los pastores de la Iglesia

Obra de misericordia espiritual. Ofrecimiento del dolor por los pastores de la Iglesia

miércoles, 3 de mayo de 2017

La justicia divina


No trates de sobornar al Señor, porque no lo aceptará;
no te apoyes en sacrificio injusto,
porque el Señor es juez,
y no tiene en cuenta el prestigio de las personas.
No hace acepción de personas en perjuicio del pobre,
pero escucha la oración del oprimido.
No desdeña la súplica del huérfano,
ni el lamento de la viuda.
Las lágrimas que corren por las mejillas de la viuda
son su clamor contra quien las provocó.
Quien sirve de buena gana, es bien aceptado,
y su plegaria sube hasta las nubes.
La oración del humilde atraviesa las nubes;
hasta que no llega a su término, él no se consuela.
No desiste hasta que el Altísimo le atiende,
hasta que juzga a los justos y les hace justicia.
El Señor no tardará,
ni tendrá paciencia con los impíos,
hasta quebrantar los lomos de los despiadados
y tomar venganza de las naciones,
hasta exterminar a los soberbios
y quebrar el cetro de los injustos,
hasta pagar a cada cual según sus acciones,
las obras de los hombres según sus intenciones,
hasta hacer justicia a su pueblo
y alegrarles con su misericordia.
Buena es la misericordia en tiempo de desgracia,
como nubes de lluvia en tiempo de sequía.

(Si 35, 14-24)

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