lunes, 3 de abril de 2017

¿Cómo rezar junto a un moribundo? P. Evaristo Sada, LC

¿Cómo rezar junto a un moribundo?


Estoy junto a un hombre en agonía. La vida se va apagando. Ya no puede comunicarse con nosotros. Pero no está solo.

Ha recibido los sacramentos y acabo de ofrecerle la indulgencia plenaria in articulo mortis (para quienes se encuentran a punto de morir). Está en paz; muy bien acompañado por sus seres queridos. De una manera especial le acompaña Cristo crucificado y resucitado; percibo Su presencia silenciosa.

En estas situaciones límite tocas la profundidad del misterio de la relación del hombre con su Creador.

Cuando ya nadie escucha, Dios todavía escucha

Tengo la certeza de que allá en el fondo de su corazón y su conciencia tiene él una conexión muy especial con su Padre, el que le espera con los brazos abiertos en la otra orilla. Es una relación que va mucho más allá de la comunicación humana, perceptible por los sentidos exteriores. Es algo muy profundo y real. Una comunicación en la fe, en la esperanza y en el amor.

"Cuando ya nadie me escucha, Dios todavía me escucha. Cuando ya no puedo hablar con ninguno, ni invocar a nadie, siempre puedo hablar con Dios. Si me veo relegado a la extrema soledad...; el que reza nunca está totalmente solo." (Spe Salvi 32)

Su sufrimiento es su oración. Su oración ensancha la esperanza. Su esperanza es Dios rico en misericordia. Cuando ya nadie puede ayudarnos, Dios puede hacerlo. "En el Señor puse toda mi esperanza, él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor" (Sal 40,2)

La esperanza cristiana nos permite creer en esa conexión íntima que existe entre Cristo crucificado y cada uno de sus hijos que sufren. Él sabe de sufrimiento y soledad. Afrontó la cruz con amor para que de Él obtuviéramos fuerza y salvación a la hora del dolor y de la muerte. Al final, la vida eterna es la vida que todos esperamos. Y Jesucristo padeció el suplicio de la cruz para que pudiéramos alcanzarla.

No es una situación desesperada. Dios Padre es el primero que se ocupa de éste su hijo. Y Dios es un Padre bueno, muy bueno. Dios siempre escucha y de manera muy especial a la hora de la muerte. Esa fue la experiencia del ladrón que oró a Jesús cuando estaba a punto de morir: "Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lc. 23: 42,43).

Recomendación del alma de un moribundo

Mi oración preferida del ritual de sacramentos es la recomendación del alma que se reza junto al lecho del moribundo:

"Alma cristiana, al salir de este mundo, marcha en el nombre de Dios Padre Todopoderoso, que te creó, en el nombre de Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que murió por ti, en el nombre del Espíritu Santo, que sobre ti descendió. Entra en el lugar de la paz y que tu morada esté junto a Dios en Sión, la ciudad santa, con Santa María Virgen, Madre de Dios, con san José y todos los ángeles y santos (...) Te entrego a Dios, y, como criatura suya, te pongo en sus manos, pues es tu Hacedor; que te formó del polvo de la tierra. Y al dejar esta vida, salgan a tu encuentro la Virgen María y todos los ángeles y santos (...) Que puedas contemplar cara a cara a tu Redentor" (Rito de la Unción de Enfermos y de su cuidado pastoral, Orden de recomendación de moribundos, 146-147).

Estoy seguro de que todo moribundo quisiera escuchar estas palabras:

"Voy a darte, hermano mío, la Bendición Papal. Es una gracia más que el Señor te concede en tu enfermedad. Es también una demostración del amor y solicitud de la Iglesia por el bien de tu alma.

(...)

CLEMENTÍSIMO Señor; Padre misericordioso y Dios de todo consuelo, Tú que no quieres que perezca ninguno de cuantos creen en Ti, conforme a la inmensidad de tu misericordia mira propicio a tu siervo (sierva) N., a quien recomiendan la verdadera fe y la esperanza cristiana. Visítalo (visítala) para que lo (la) salves y concédele benignamente el perdón de todos sus pecados, por los méritos de la pasión y muerte de tu Hijo Jesucristo. Que cuando salga el alma de su cuerpo, encuentre en Ti un juez indulgente, y que, purificada de toda mancha en la sangre de tu mismo Hijo, merezca pasar a la vida eterna. Por el mismo Cristo Nuestro Señor:

Aquí puedes descargar el rito de la indulgencia plenaria in articulo mortis para que la imprimas en un formato manejable, la plastifiques y la regales a algún sacerdote.

Autor: Padre Evaristo Sada, L.C.

Fuente: https://la-oracion.com



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