jueves, 2 de febrero de 2017

Presentación de Jesús en el templo. María, intercesora de la humanidad

Presentación de Jesús en el templo
María, intercesora de la humanidad



"Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: "Todo primogénito varón será consagrado al Señor", y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: "Un par de tórtolas o dos pichones". Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: -"Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel-". (Lc 2, 22-32)


Escudos y amigos de los Escudos de Santa María, 
Es este un maravilloso pasaje del Evangelio. No debemos dejar de admirar la escena, como hizo en su momento la Santísima Virgen María, meditando todo en nuestro corazón.

Proponemos contemplar hoy la escena desde otro punto de vista. La Virgen María, aceptando ser la Madre de Jesús para colaborar en la redención y salvación de toda la humanidad, sigue siendo hoy intercesora nuestra.

Ahora el templo en el que se encontraba Simeón es el trono celestial donde se encuentran Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. María ya no lleva a Jesús en brazos para presentarlo pues Él ya está sentado a la derecha del Padre. Ella, la más humilde de las criaturas, está clamando ante el trono celestial intercediendo por nosotros pues ahora, por pura misericordia de Dios, somos nosotros sus hijos, ella es nuestra madre. Ella presenta, por los méritos de la pasión de su Hijo, a sus nuevos hijos, a toda la humanidad, a Dios nuestro Padre ya que "Maria, nuestra buena Madre, cumple a la perfección este papel de mediadora". 

Ya no presenta a Jesús, nos presenta a nosotros. Ella desea concedernos muchas gracias. Ella es la Virgen Milagrosa de la que de sus manos emanan muchas gracias que desea derramar por sus hijos, siempre que acudamos a ella con confianza. ¡Cuántas gracias desea concedernos que desaprovechamos porque nos olvidamos de su bondad, su generosidad y su amor! No importa cuán hondo sea el abismo de nuestra miseria. Ella, al igual que Jesús misericordioso, está deseando derramar abundancia de gracias en nosotros, no en vano es Madre de misericordia.

Ella presenta a Dios nuestras necesidades si éstas nos ayudan para nuestra salvación y el bien de nuestra alma. Aprovechemos para pedirle con sencillez todo aquello que necesitamos. Acudamos con la confianza del niño que se esconde detrás del delantal de su madre porque no se atreve a asomarse al darse cuenta de la travesura que ha cometido. Nosotros somos la humanidad herida por los pecados. Ella nos defenderá, nos disculpará, nos obtendrá las gracias que le pedimos, pues es refugio de los pecadores, consoladora de los afligidos, auxilio de los cristianos, madre de misericordia, reina de la familia,...

No olvidemos la comunión de los santos, pidamos a los santos del cielo y a las benditas almas del purgatorio que intercedan también al Padre junto con nuestra Madre y pidamos con un corazón de niño:

¡Oh María, qué alegría!
¡Oh María, qué dolor!
Son tus hijos muy amados
tu gozo y tu alegría,
tus lágrimas y tu dolor.
¡Oh María, Madre de Misericordia!

presenta a todos tus hijos predilectos, los sacerdotes, que sean Alter Christus
 
 María, presenta a N.__________________ necesita el don de la Fe

 María, presenta a este niño N.___________
al igual que tú sus padres tienen una espada de sufrimiento atravesada en el corazón.

 María, presenta al P.N.__________este sacerdote tuyo necesita_______

 María,  pídele a Dios que nos conceda un corazón intercesor por el bien de tus hijos los sacerdotes.
María, pídele a Dios que me conceda un corazón grande y misericordioso
 
 María, que los sacerdotes acojan a los que sufren en su corazón
María que todos los sacerdotes tengan un escudo de Santa María
María, pídele a Dios que envíe obreros a su mies.

Gracias Madre mía por traernos a Jesús, por presentarle a Él y por presentarnos a nosotros ahora y siempre

María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros

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