Obra de misericordia espiritual. Ofrecimiento del dolor por los pastores de la Iglesia

Obra de misericordia espiritual. Ofrecimiento del dolor por los pastores de la Iglesia

miércoles, 22 de febrero de 2017

Oración por las vocaciones. Papa Pablo VI



Señor Jesús, Divino Pastor de las almas, que llamaste a los apóstoles para hacerlos pescadores de hombres; atrae hacia ti las almas ardientes y generosas de los jóvenes, para hacerlos tus seguidores y ministros.

Hazlos partícipes de tu sed de redención universal, por la cual renuevas tu sacrificio sobre los altares. Descúbreles los horizontes del mundo entero, donde la silenciosa súplica de tantos hermanos pide la luz de la verdad y el calor del amor, para que, respondiendo a tu llamado, prolonguen tu misión en la tierra, edifiquen tu Cuerpo Místico, que es la Iglesia, y sean sal de la tierra y luz del mundo.

Señor Jesús, extiende tu llamado a numerosas almas e infúndeles el ansia de la perfección evangélica, la entrega al servicio de la Iglesia y de los hermanos necesitados de asistencia y caridad. 

Señor, para velar tu honra y gloria, danos sacerdotes santos.
Señor, para aumentar nuestra fe, danos sacerdotes santos.
Señor, para sostener tu Iglesia, danos sacerdotes santos.
Señor, para predicar tu doctrina, danos sacerdotes santos.
Señor, para defender tu causa, danos sacerdotes santos.
Señor, para contrarrestar el error, danos sacerdotes santos.
Señor, para rebatir las sectas, danos sacerdotes santos.
Señor, para sostener la verdad, danos sacerdotes santos.
Señor, para dirigir nuestras almas, danos sacerdotes santos.
Señor, para mejorar las costumbres, danos sacerdotes santos.
Señor, para administrar tu Misericordia, danos sacerdotes santos.
Señor, para desterrar los vicios, danos sacerdotes santos.
Señor, para iluminar el mundo, danos sacerdotes santos.
Señor, para enseñar la riqueza de tu sagrado Corazón, danos sacerdotes santos.
Señor, para hacernos amar al Espíritu Santo, danos sacerdotes santos.
Señor, para velar por la honra y gloria de tu Madre, la Santísima Virgen María, danos sacerdotes santos.

Corazón de Jesús, sacerdote santo, te pedimos con el mayor encarecimiento del alma que aumentes de día en día el número de los aspirantes al sacerdocio y que los formes según los designios de tu ardiente Corazón. Sólo así tendremos sacerdotes santos, y pronto en el mundo entero no habrá más que un solo rebaño y un solo Pastor.
Amén.

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