martes, 20 de diciembre de 2016

Pensamientos. Francisco Cerro Chaves




No existe más receta para orar, que lanzarse en fe a los brazos del Padre.
No es cuestión de técnica sino de amor;
es más bien presentar a Dios nuestra pobreza,
haciendo silencio en tu corazón.
No seremos hombres y mujeres de oración mientras no estemos ratos largos "a solas, con quien sabemos que nos ama".
El Señor irá transformando tu corazón en corazón orante.
Vive en la paz del que se siente amado.
No compliques tu oración con razonamientos estériles;
sencillamente, ábrete a lo inesperado de Dios,
sin más fuerza que la que brota del amor del Corazón de Cristo.
 Francisco Cerro Chaves

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