miércoles, 1 de junio de 2016

Oración. Juan Pablo II


 
Padre santo y providente, Tú eres el dueño de la viña y de la mies
y a cada uno das la justa recompensa por el trabajo.
En tu designio de amor llamas a los hombres a colaborar contigo
en la salvación del mundo.
Te damos gracias por Jesucristo, Tu Palabra viviente,
que nos ha redimido de nuestros pecados
y está entre nosotros para socorrernos en nuestra pobreza.
Guía la grey a la que has prometido el Reino.
Manda nuevos operarios a tu mies
e infunde en los corazones de los Pastores
fidelidad a tu proyecto de salvación,
perseverancia en la vocación y santidad de vida.

Cristo Jesús, que en las riberas del mar de Galilea
llamaste a los Apóstoles y los constituiste fundamento de la Iglesia
y portadores de tu evangelio,
alienta a tu Pueblo que camina en la historia.
Infunde valor a aquellos que has llamado
a seguirte en el sacerdocio y en la vida consagrada,
para que puedan fecundar el campo de Dios
con la sabiduría de tu Palabra.
Hazlos dóciles instrumentos de tu Amor
en el diario servicio a los hermanos.

Espíritu de Santidadque infundes tus dones en todos los creyentes
y particularmente en los llamados a ser ministros de Cristo,
ayuda a los jóvenes a descubrir el atractivo de la llamada divina.
Enséñales el verdadero camino de la Oración,
que se nutre con la Palabra de Dios.
Ayúdales a escrutar los signos de los tiempos,
para ser fieles intérpretes del Evangelio
y portadores de la Salvación.

María, la Virgen de la Escucha y del Verbo hecho carne en tu seno,
ayúdanos a estar disponibles a la Palabra del Señor.
Para que, acogida y meditada, crezca en nuestro corazón.
Ayúdanos a vivir como tú la felicidad de los creyentes
y a dedicarnos con incansable caridad
a la evangelización de los que buscan a tu Hijo.
Danos el servir a cada hombre,
haciéndonos agentes de la Palabra escuchada,
para que permaneciendo fieles a ella
encontremos nuestra felicidad en practicarla. Amén.


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