domingo, 1 de mayo de 2016

Pensamientos. San Pedro Julián Eymard


Es cierto que la Santísima Trinidad, al escoger y predestinar a la privilegiada Madre  de Dios, ha querido enriquecerla con todos los dones y con todas las gracias de su amor. El Padre, asociándola a su paternidad en la generación eterna de su Verbo, le ha comunicado su santidad. El Verbo, escogiéndola como madre, la ha dotado de toda su sabiduría. El Espíritu Santo, que debía colaborar con María en la obra divina de la encarnación, la ha adornado con todas las gracias de su amor. (PO 15,4)

San Pedro Julián Eymard

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