jueves, 12 de mayo de 2016

Los que temen al Señor


Los que temen al Señor vivirán,
porque su esperanza está en aquel que los salva.
Quien teme al Señor de nada tiene miedo,
de nada se acobarda porque él es su esperanza.
Dichoso el que teme al Señor:
¿en quién confía?, ¿quién es su apoyo?
Los ojos del Señor están fijos en los que le aman,
él es para ellos protección poderosa, apoyo firme,
refugio contra el viento abrasador y el calor del mediodía,
defensa para no tropezar; auxilio para no caer;
él levanta el ánimo, ilumina los ojos,
da salud, vida y bendición.
(Si 34, 13-17)

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